21 de septiembre de 2015

Día internacional de la paz


Cada 21 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Paz. La Asamblea General ha decretado que este día se dedica a reforzar los ideales de la paz en todas las naciones y pueblos del mundo.
La labor de las Naciones Unidas no sería posible sin las alianzas que se formaron antes de su fundación y las miles de alianzas que se forman todos los años entre los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado, los grupos de creyentes y otras organizaciones no gubernamentales necesarias para que la Organización pueda lograr los objetivos del futuro.
El Día Internacional de la Paz fue establecido en 1981 por la resolución 36/67  de la Asamblea General para que coincidiera con la sesión de apertura de la misma, que se celebra anualmente el tercer martes de septiembre. El Día de la Paz se conmemoró por primera vez en septiembre de 1982.
En 2001, la Asamblea General aprobó por unanimidad la resolución 55/282 , que estableció el 21 de septiembre como un día de cesación del fuego y de no violencia a nivel mundial.
La ONU invita a todas las naciones y pueblos a que cumplan una cesación de hostilidades durante todo ese Día y a que también lo celebren mediante la educación y la sensibilización del público sobre todos los temas relacionados con la paz.

12 de septiembre de 2015

Efemérides del mes de septiembre


8 Día Internacional de la Alfabetización • Natalicio de Gregorio Luperón (1839)
21 Día Internacional de la Paz
22 Día de Prevención a Desastres y Atención a las Emergencias
24 Nuestra Señora de las Mercedes
27 Día de la Biblia • Día del Cacique Enriquillo • Día del Biólogo
29 Día de los Derechos de la Niñez • Día Mundial de las Personas Sordas

8 de septiembre de 2015

Natalicio de Gregorio Luperón


Gregorio Luperón inicia su vida militar al ser escogido como comandante auxiliar en la Cantonal de Rincón manifestando carácter y disciplina.
Nació el 8 de septiembre de 1839, hijo de Pedro Castellanos y Nicolasa Duperón (apellido francés que luego se convirtió en Luperón), mujer vigorosa, trabajadora infatigable, sostén del hogar de quien aprendió Gregorio, el amor al trabajo responsable y honesto, así como su fuerza y valor ante los afanes del diario vivir.
El misionero protestante William Towler, le enseñó las primeras letras, le infundió el hábito por la lectura y despertó en él su capacidad comprensiva que le ayudaron a alcanzar una amplia cultura universal y nacional.
Desarrolló su liderazgo, su gran resistencia física y el carismático don de mando trabajando como capataz en una hacienda en Jamao, propiedad del francés don José Eduardo Duboq; cualidades que le favorecieron en sus posteriores hazañas militares y políticas como defensor de los ideales patrios.
La vida militar de Gregorio Luperón, se inicia cuando fue escogido para el puesto de comandante auxiliar en la Cantonal de Rincón donde manifiesta su carácter enérgico y disciplinado.
La anexión de la República Dominicana a España proclamada por el presidente Pedro Santana el 18 de marzo de 1861, las protestas del pueblo frente a este acontecimiento, su amor al suelo patrio y a la libertad le impulsan a mostrar su oposición y toma la firme decisión de unirse a las acciones conspirativas contra el gobierno español.
En Puerto Plata fue encarcelado, se escapa y perseguido pasó a Haití, luego a México y después a Estados Unidos. Consigue entrar clandestinamente al país en febrero de 1863.
A su llegada se une al movimiento contra la anexión organizado por los pueblos del Cibao que se concreta con el inicio de la Gesta Restauradora el 16 de agosto de 1863; siendo reconocido como General por su magnetismo, su capacidad y sagacidad militar y nombrado jefe superior de operaciones en la zona de Santo Domingo por el gobierno provisional.
En esta misión se enfrenta a las tropas españolas comandadas por Pedro Santana, logra su cometido haciendo retroceder el ejército español y mantener triunfante la Bandera Nacional en el Noroeste del país, gracias a su patriotismo y valentía.
Sus hazañas militares unidas a su amor por la libertad y el derecho del pueblo a la soberanía, revestido de ideales puros y nobles, alejados de bajas pasiones y glorias personales le ganaron muchos enemigos aún en el seno del gobierno restaurador, no obstante continuó en pos de su ideal: “Unión, independencia, libertad o muerte”.
Al lograr el pueblo dominicano restaurar la República y el retiro de las tropas españolas, comienza un período histórico que se conoce como Segunda República a partir de 1865, período caracterizado por crisis económicas, políticas y sociales.
Gregorio Luperón, tuvo que enfrentar las ambiciones de poder de los antiguos restauradores, las luchas internas, combatiendo con arrojo cualquier medida política tendente a lesionar la soberanía nacional. Así lo vemos rechazar nombramientos y honores si estos representaban menoscabo de los principios nacionalistas que defendió con alma y corazón.
Por circunstancias históricas, Gregorio Luperón, tuvo que volver a enfrentar con valor revolucionario los intereses políticos de hombres que como, Buenaventura Báez, que trabajaron incesantemente por quebrantar la integridad nacional.
En 1866 y luego durante el gobierno de los Seis Años de Báez (1868-1874) se enfrentó Luperón a Báez con el propósito de detener las negociaciones de arrendamiento de la bahía de Samaná y su gestión por anexionar el país a los Estados Unidos de Norteamérica. Este es el momento de la vida de Luperón, más dramático y emocionante de defensa del nacionalismo y enfrentamiento de las ideas anexionistas y las ambiciones imperialistas de gobiernos extranjeros.
En toda la República Dominicana y en el exterior, Luperón, simbolizaba las “fuerzas patrióticas nacionales”.8
Para combatir al gobierno de Buenaventura Báez, busca apoyo en las Antillas hermanas, en países latinoamericanos y en el corazón de los nacionalistas.
El general Gregorio Luperón, combatió con las armas el gobierno de Báez, enfrentándolo y atacando los puertos principales del Norte y Sur del país al mando del vapor “El Telégrafo” llegando apoderarse de la ciudad de Samaná con la finalidad de impedir a toda costa las actividades antinacionales de Báez de “americanizar el país con la venta de Samaná “. Por estas hazañas militares fue declarado fuera de la ley por el gobierno de Báez, perseguido por buques militares norteamericanos, y secuestrada la embarcación por ingleses al considerar a Luperón, un pirata.
Aunque la expedición de “El Telégrafo” no dio los beneficios deseados, sí causó un fuerte impacto en la conciencia dominicana.
Alcanzado el objetivo de deponer a Buenaventura Báez, del poder y después de enfrentar múltiples momentos donde las ambiciones y la traición a los ideales nacionalistas caracterizaron a diferentes gobiernos dominicanos desde 1876; es en 1879 que Luperón, asume el poder político, teniendo la oportunidad de instaurar un régimen democrático, tomando medidas que favorecían el desarrollo del país.
Le sucede en el gobierno el padre Fernando Arturo de Meriño, a quien confió Luperón, el bienestar de la nación por considerarlo hombre de carácter, cultura y patriotismo que continuaría las reformas que inició el gobierno liberal de Gregorio Luperón.
Luperón, fue designado como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en Europa donde continuó manifestando su gran amor a la patria; promocionando acciones de desarrollo como fue la instalación del primer cable trasatlántico, buscó nuevos mercados a los productos agrícolas y gestionó la reducción a la deuda externa contraída por los gobiernos de Báez. Regresa al país en el momento de nuevas elecciones obteniendo la presidencia Ulises Heureaux (Lilís).
A partir de 1882 y al consolidarse Heureaux, en el poder con un régimen dictatorial, corrupto y antagónico con los valores y principios del Partido Nacional decide salir del país fijando su residencia en Saint Thomas.
Desde el exilio, su protesta contra el régimen de Heureaux, se hace sentir, con escaso respaldo económico para una expedición revolucionaria, tuvo que limitar su lucha a la propaganda y a mantener la esperanza en el pueblo dominicano.
En esta isla escribe sus obras “Notas Autobiográficas y Apuntes Históricos sobre la República Dominicana“.
Afectado de una enfermedad incurable el presidente Heureaux, fue a visitarlo y lo invita a regresar al país, a lo que accedió Luperón, consciente de la cercanía de su muerte. Embargado de gran nostalgia por su amada patria llegó a Puerto Plata y a las pocas semanas muere el 20 de mayo de 1897, recibiendo honrosa sepultura el día 21.
Ministerio de Educación – Dirección General de Adulto.
Autora: Licda. Yrma M. Stamers.
Revisión: Dra. Celsa Albert Batista.

Día de la alfabetización

La alfabetización es un motor esencial del desarrollo sostenible. Las competencias de lectoescritura son requisitos indispensables para adquirir un amplio conjunto de conocimientos, competencias, actitudes y valores, necesario para crear sociedades sostenibles. Fuente: Unesco

17 de agosto de 2015

Entrega de biblioteca móvil a las maestras y los maestros del segundo ciclo

Equipo de gestión del Centro educativo Darío  Antonio Monedero, entrega de biblioteca móvil a las maestras  y los maestros del segundo ciclo. 






Entrega de biblioteca móvil a las maestras del primer ciclo

Equipo de gestión del Centro educativo Darío  Antonio Monedero, entrega de biblioteca móvil a las maestras del primer ciclo.






16 de agosto de 2015

La Restauración


La Restauración fue un movimiento popular y nacionalista que mediante la guerra Revolucionaria, devolvió a la República Dominicana su independencia. La base social de ese movimiento estaba constituida, fundamentalmente por campesinos, la gurgucia urbana. Estas clases enarbolaron la bandera del Republicanismo democrático como representantes del progreso económico Social y Político en su época histórica. 

La Restauración fue además el mayor movimiento armado que conoció el país en toda su existencia, a partir incluso de los tiempos coloniales.

El 16 de agosto, los dominicanos conmemoran otro aniversario del inicio de los actos bélicos, que desataron la guerra domínico-española, por la restauración de la República Dominicana, que había sido proclamada el 27 de febrero de 1844, pero desde su fundación estuvo amenazada por las luchas intestinas de sus fundadores y otros que aún siendo acabados de llegar, ejercieron un protagonismo y una presión tan deliberante, que terminaron desplazando a los más sacrificados por la patria.

A estas luchas de intereses entre los dominicanos, se sumaron las constantes invasiones, amenazas y presiones de los haitianos, quienes alegaban que desde el tratado de Basilea en 1795, la isla era una sola e indivisible y por lo tanto se oponían a la independencia del territorio que ellos siempre habían reclamado y que habían gobernado desde el 9 de febrero de 1822, hasta el 27 de febrero de 1844.

También presionaban e instigaban potencias como Francia, España, Inglaterra y el naciente imperio del norte, como llamara José Martí a los Estados Unidos de América. Estas potencias no tenían ningún interés real en el territorio dominicano, sino tenerlo como base para sus defensas o para atacar a otras potencias, por eso el desenfrenado interés por la estratégica bahía de Samaná.

En el caso de los haitianos, ya que ellos sólo querían esa parte de la isla para evitar que cayera en manos de alguna de esas potencias y en caso de verse atacados, dar a Quisqueya como botín de guerra, en un eventual acuerdo de paz.

En este estado de efervescencia, intranquilidad e inestabilidad social, política y económica, así como los constantes cambios de gobernantes y el revanchismo político, el país pasó sus primeros trece años de vida republicana, hasta que el 7 de julio de 1857, estalló un movimiento en todo el Cibao, que es conocido en la historia dominicana como la Revolución de Julio y terminó con el derrocamiento del segundo gobierno de Buenaventura Báez y abriendo el camino para el tercer y último gobierno de Pedro Santana.

El proceso de la anexión a España fue largo, ya que se acompañó de proyectos y gestiones como las que encabezaron Buenaventura Báez en 1846 y 1857, Mella y Felipe Alfaú en 1853.

Ya para 1860 la anexión a España comienza a germinar, a raíz de una larga exposición que escribió Pedro Santana a la reina Isabel II.

En esa carta Santana fundamenta la solicitud, señalando entre otras cosas, que el hecho de tener el mismo origen, religión y costumbres "nos inclinan a desear encontrar esa estabilidad en una más perfecta unión con la que fue nuestra madre patria que la que existe y seguramente nos presentará mejor oportunidad que las que ofrecen hoy las circunstancias".

Como resultado de esta solicitud, llegó a Santo Domingo el general español Gutiérrez de Rubalcaba para estudiar la situación y rendir un informe, el cual fue favorable a la petición de anexión y Santana procedió a someter las bases en que debía apoyarse la anexión, las cuales especificaban lo siguiente:

1)  El respeto a la libertad individual y al principio de no esclavitud.

2)  Que el territorio dominicano fuera considerado como una provincia española y como tal, disfrutará de los derechos correspondientes.

3)  La utilización del mayor número de hombres, especialmente los del ejército, que desde 1844 habían prestado importantes servicios a la patria.

4)   La amortización del papel moneda circulante, como una de las primeras 
 medidas.

5)   El reconocimiento y validez de los actos gubernamentales, ocurridos en el 
 país desde 1844.

Al comenzar el año 1861, los anexionistas se apoyaban en todo tipo de excusas para simular sus propósitos y mientras por un lado justificaban ante el gobierno español que la anexión se haría "conforme a los deseos que siempre habían manifestado los dominicanos", por el otro lado se desarrollaba una política represiva, tratando de ahogar en sangre, cárceles y deportaciones, todo tipo de protesta que iban surgiendo en el país, y también se buscaba y se obtenía al precio que fuera, adhesión de los jefes militares y de grupos y personalidades influyentes.

Se colocaron personas de extrema confianza en los puestos claves, se escribieron circulares a funcionarios civiles y militares, así como a los cónsules y representantes diplomáticos acreditados en el país y se puso en funcionamiento la maquinaria propagandística para comunicarle al país, que ya la anexión era una realidad.

Para las primeras horas de la mañana del 18 de marzo de 1861, Pedro Santana, el primero y último presidente de la que hasta entonces había sido la República Dominicana, convocó al "pueblo" a la plaza de la catedral, hoy parque Colón, para darle oficialmente la "gran noticia" y bajar la bandera dominicana, para izar el pabellón español y entre las proclamas y argumentos en el acto de entrega, Santana proclamó lo siguiente:

"España nos protege, su pabellón nos cubre, sus armas impondrán a los extraños, reconoce nuestras libertades; Y juntos las defenderemos, formando un solo pueblo, una sola familia, como siempre fuimos; Juntos nos presentaremos ante los altares que la madre patria erigiera".

La vuelta a la situación colonial se puso de manifiesto no sólo con la reincorporación del territorio a España, sino con el establecimiento de viejas modalidades coloniales, tales como instauración de las instituciones jurídicas hispánicas, un clima inquisitorial y de intolerancia religiosa, el predominio de los peninsulares y los prejuicios raciales frente a los nativos, entre otras barbaridades.

Al producirse la anexión, Pedro Santana quedó como gobernador interino de la colonia, hasta que fue confirmado en el mando en mayo de 1861, cuando la reina Isabel II reconoció oficialmente el traspaso territorial y empezó a tomar decisiones en su readquirida colonia, mandando personal administrativo desde Cuba y Puerto Rico, pero antes se hicieron oír las protestas de países como Chile, Perú, Haití, Francia, Inglaterra, Venezuela, Alemania y Estados Unidos, entre otros.

El descontento de muchos nativos que se oponían a la anexión, nunca se apagó y por el contrario, todas las medidas y accionar de los españoles, contribuían a incrementar el sentimiento patrio y muy pronto comenzaron los focos de resistencia que luchaban por el retorno a la vida republicana, que con sus virtudes y defectos, garantizaba por lo menos un mínimo de libertades e igualdad entre los ciudadanos. 

España en ningún momento cumplió con los acuerdos que fundamentaban la anexión y las medidas económicas y represivas en contra de la población, no sólo traspasó lo administrativo y militar, sino que también volvieron medidas esclavistas y raciales, donde hasta la Iglesia Católica desconocía a los sacerdotes dominicanos. 

Se fueron desatando varios movimientos tendentes a expulsar a los españoles y restablecer la república, como el levantamiento en Moca dirigido por José Contreras, el movimiento de la Regeneración Dominicana y el asalto de Neyba, ocurrido en febrero de 1863, dirigido por Cayetano Velásquez, también el día 21 de febrero de ese mismo año, Santiago Rodríguez encabezó un movimiento que culminó con el levantamiento y toma de Guayubin, donde los dominicanos sorprendieron la guarnición española y convirtieron toda la región noroeste en un bastión importante de la resistencia, ya que lograron el levantamiento de varias comunidades. 

El estado de sitio, los apresamientos y fusilamientos emprendidos por los españoles, acrecentaron aún más las luchas de los restauradores y el amanecer del 16 de agosto de 1863, fue fiel testigo del ataque a Santiago, por hombres encabezados por Benito Monción, Gaspar Polanco, Benigno Filomeno Rojas, Cayetano Germosén, Olegario Tenarez, Eugenio Miches y Gregorio Luperón, entre otros. 


Mientras que otro grupo encabezado por Santiago Rodríguez, Pedro Antonio Pimentel, José Antonio Salcedo, Lucas Evangelista de Peña y Federico de Jesús García, entre otros, enarboló la insignia tricolor, símbolo del pabellón dominicano, en el cerro de Capotillo, en la hoy provincia de Dajabón.

El movimiento restaurador abarcó a todos los sectores en los diferentes aspectos sociales, políticos y militares, en los que también podemos destacar la ayuda económica y bélica, de países como Venezuela y Haití.

Para finales del año 1864, ya el movimiento restaurador abarcaba todo el territorio dominicano, bajo el criterio de que la República todavía existía y bajo la consigna de "Libertad o Muerte" y "Guerra a Muerte Contra el Colonialismo Español y los Traidores a la Patria".

Al comenzar el año de 1865, Geffrard, el presidente de Haití, envió un comisionado para mediar en la guerra y en los intercambios de prisioneros, que ya se había iniciado entre comisionados españoles y restauradores, así como el acuartelamiento y ubicación de todas las tropas españolas.

El día 3 de marzo de 1865, el gobierno español emitió el "Real decreto" que determinó el abandono por parte de España, del territorio dominicano y anulando el pacto de anexión. 

Las tropas españolas iniciaron el proceso de evacuación el día 10 de julio de 1865, iniciándose así la segunda república bajo el mando de Pedro Antonio Pimentel, quien había sustituido a la Junta Central Gubernativa, el primero de marzo.

15 de agosto de 2015

Jornada de Capacitación verano 2015

Jornada de Capacitación verano 2015
Con el propósito de capacitar al personal docente y administrativo para el año escolar 2015-2016 fue realizada la jornada de verano la cual se desarrolló en el centro educativo Darío Antonio Monedero desde el 4 de agosto hasta 14 de agosto del 2015.


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